Actualmente el trabajo tiene que ver con internet, y como percibo todo el movimiento que se da en ese espacio. El acercamiento a un espacio virtual, un ecosistema virtual.
Es curioso como ya no se necesita el contacto humano para realizar distintas actividades. Se puede a través de una máquina hacer compras, conocer personas, enamorarse, hacer fiestas y otras tantas cosas que no se o no recuerdo.
La comunicación o las formas de comunicarse han cambiado mucho.
Deseo acercarme a ese espacio virtual de la manera en que lo haría si fuese uno tangible, pero éste es un territorio para la mente y para los sentidos.
Un exagerado número de elementos que existen en una sola página, todos en movimiento y parpadeando, como si cada uno tuviese vida propia.
Un click y se abren muchas ventanas. A veces eliges y a veces no. Es otro universo, pero virtual. Hasta el lenguaje es igual al que usamos para referirnos a cosas reales: páginas, objetos, virus, liviano, pesado, archivos, carpetas, ventanas entre otros.
Puede concebirse como un ecosistema, dado que existen multitud de elementos análogos y antagónicos en armonía y hay una cantidad de información exageradamente elevada, y existe de todo. Mi trabajo está en ese universo, o sea, que formo parte de el.
En otras palabras, soy parte de dos universos a la vez. Soy un ser real y virtual.


